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Hambruna en Bengala de 1943

 


LA HAMBRUNA EN BENGALA DE 1943

La hambruna en Bengala de 1943 fue una de las varias hambrunas ocurridas en la Provincia de Bengala, una división de la India durante la administración de la Corona británica. Se estima que alrededor de 1,5 millones de personas fallecieron de desnutrición y sus causas derivadas durante ese periodo. La hambruna de Bengala fue una hambruna de guerra ocasionada en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, en que una combinación de factores como la invasión japonesa de Birmania, la hiperinflación y la exportación de alimentos al frente causaron la devastación de la región. 

 
POSIBLES CAUSAS

El Reino Unido había sufrido una derrota desastrosa en la batalla de Singapur en 1942 contra el ejército japonés, que luego procedió a invadir Birmania en el mismo año. Birmania era el mayor exportador mundial de arroz en el período de entreguerras, los británicos habiendo fomentado la producción de los pequeños agricultores de Birmania, que se tradujo en un virtual monocultivo en el delta del Irawadi y Arakan.  Para 1940 el 15% del arroz consumido en India provenía del Burma, mientras que en Bengala la proporción era ligeramente superior, dada la proximidad de la Provincia con Myanmar.

Parece improbable, sin embargo, que estas importaciones puedan haber ascendido a más del 20% del consumo de Bengala, y esto por sí solo es insuficiente para producir la hambruna, aunque se asegura que hubo menos reservas con que contar. Las autoridades británicas temían una posterior invasión japonesa de la India británica a la región de Bengala (ver Raj Británico), y medidas de emergencia fueron introducidas para garantizar las existencias de alimentos destinados a los soldados británicos y para impedir a los japoneses el acceso a las reservas en caso de invasión.

Una política de "tierra quemada" se llevó a cabo en la región de Chittagong, la más cercana de la frontera birmana. En particular, el ejército confiscó muchos barcos (y los vehículos de motor, carros y elefantes), por miedo a que los japoneses avanzaran a una gran velocidad hacia la India, pero eran los barcos que los habitantes utilizaban para la pesca, cuyos productos aportaban al mercado. El ejército no distribuyó raciones para sustituir el pescado.

Al mismo tiempo, se transportaron grandes cantidades de arroz en la India central para alimentar las tropas británicas e indias, así como Ceilán, que era en gran parte dependiente del arroz birmano durante el período de la preguerra y donde habían reunido muchas tropas temiendo una invasión japonesa en la isla.

El 16 de octubre de 1942, toda la costa oriental de Bengala y Orissa fue golpeada por un ciclón. Una enorme área de cultivo de arroz hasta cuarenta millas de la costa se inundó, causando que la cosecha de otoño en esas áreas se perdiera. Esto significó que los campesinos tenían que comer de sus excedentes, y la semilla que se había plantado en el invierno de 1942-1943 había sido consumida por el tiempo de calor que empezó en mayo de 1943.

Sin embargo, señaló el economista y Premio Nobel Amartya Sen, se considera que no había escasez global de arroz en Bengala en 1943: la disponibilidad era algo mayor que en 1941, cuando no había hambre. En parte fue esto lo que condicionó la lenta respuesta oficial al desastre, ya que no había habido pérdidas de cosechas y por lo tanto, el hambre era inesperada. Una de sus causas fundamentales, sostiene Sen, estaba en los rumores de la escasez que provocaron el acaparamiento y la inflación de los precios causada por la rápida demanda en tiempo de guerra que hizo que las partidas de arroz fueran una excelente inversión (los precios ya se habían duplicado respecto al año anterior). En la interpretación de Sen, mientras que los campesinos propietarios de tierras en donde creció el arroz y los que trabajaban en las industrias de las zonas urbanas y en los muelles vieron cómo sus salarios se elevaban, se condujo a un cambio desastroso en los derechos de intercambio de grupos como los campesinos sin tierra, pescadores, barberos, descascarilladores de arroz y otros grupos que encuentran que el valor real de sus salarios había sido recortado por dos tercios desde 1940. Churchill impidió aliviar la carga a la India, y la aumentó, las industrias indias fueron reconvertidas para ayudar en la manufactura de armas y uniformes a las tropas en África y la frontera con Japón. Esto dejó sin industrias de primera necesidad a las grandes ciudades indias, lo que sumado a un aumento en los envíos de granos, provocó el colapso. Al estar las fábricas ocupadas en armamentos, bienes como herramientas agrícolas y ganaderas estaban en escasez. Esto contrajo la producción agrícola y al no poder entregar la cantidad de grano que los Británicos pedían producir, los terratenientes indios entregaron los almacenes de comida locales. Al haber menos grano disponible en los comercios, el precio se duplicó mientras los sueldos con el esfuerzo de guerra se congelaron por 5 años. Esto causó que en 1943 murieran 2 millones de personas en la peor hambruna de la india del siglo XX.  En pocas palabras, a pesar de que en Bengala había suficiente arroz y otros granos para alimentarse, la gente no tenía suficiente dinero para comprar.

 
ANTECEDENTES

Era 1941 Gran Bretaña mantenía un control total sobre la India, las hambrunas durante el mandato británico eran frecuentes, la más aguda del siglo XIX se había llevado la vida de 2.000.000 de indios, la enajenación de los recursos naturales por los británicos impedía cualquier reserva. Los británicos instalados en la India eran grandes terratenientes que producían materias primas de exportación, principalmente algodón y lino para la industria textil de Londres. Así se les prohibía a los hindúes sembrar comida para su subsistencia si no acaparaban las cuotas de algodón entregadas cada año. Los campesinos indios eran siervos. Hasta 1948, estaban anclados a un sistema de castas rigurosas. Con la llegada de Churchill al poder los británicos comenzaron una política de producción forzosa y expolio de cereales en Bengala para exportar a Gran Bretaña, lo que dejó sin medios para subsistir a millones de indios y desplazó a miles de personas, atestando la ciudades de Bengala. El precio se duplicó mientras los sueldos se congelaron por 5 años; esto causó que en 1943 murieran 2 millones de personas en la peor hambruna de la india del siglo XX. Mientras la situación se deterioró, el Virrey británico pedía a Londres granos para la gente hambrienta. La respuesta de Churchill fue negativa, ordenando acelerar la política de destrucción de cosechas en Bengala, incrementando el expolio forzoso de cereales en el resto de la India para exportar a Gran Bretaña, descendiendo las cuotas que se le asignaban a la población local y que el grano sólo se destinara al frente de la guerra.

 
RESPONSABILIDADES

Bayly y Harper afirman que, en contraste con la incompetencia de la administración pública, los mandos militares y los militares británicos en general, llevaron a cabo lo mejor que pudieron para combatir el hambre,​ el suministro de alimentos a los que sufrían y el alivio de la organización. Durante el curso de la hambruna, el gobierno repartió alrededor de 110.000.000 de comidas gratis que resultaron insuficientes para hacer frente al desastre.

Al día de hoy, sigue siendo una incógnita el papel que desempeñó Winston Churchill, el Primer Ministro británico de la época. En respuesta a una petición urgente del Secretario de Estado para la India, Leo Amery y Wavell para que liberara reservas de alimentos para la India, Churchill le envió un telegrama preguntando que, si la comida era tan escasa, por qué Gandhi no había muerto todavía. Durante el mandato de Churchill, Gran Bretaña, dueña de Irak desde el Tratado de Sèvres tras la I Guerra Mundial, ante una rebelión de iraquíes y kurdos había utilizado la privación de alimentos como represalia, junto al gaseado de población civil, que supuso el asesinato de más de 10.000 personas. El mismo Churchill declaró en el Parlamento Británico: “No entiendo este rechazo sobre el uso de las armas químicas. Definitivamente hemos adoptado la posición en la Conferencia de Paz de argumentar a favor de las armas de gas como una forma permanente de la guerra (…) Estoy totalmente a favor del uso de gas venenoso contra tribus incivilizadas [sic].”

Inicialmente, durante la hambruna estuvo más preocupado por los civiles de Grecia (que también estaban sufriendo de hambre) que de los bengalíes. Al final, Churchill pidió la ayuda de EE. UU., en carta a Roosevelt, pero la respuesta estadounidense fue negativa.

El Gobierno de Bengala no pudo impedir las exportaciones de arroz, y poco hizo para importar los excedentes de otras partes de la India, o para comprar reservas de los especuladores para redistribuir entre los hambrientos. En general, como demuestra Sen, las autoridades no entienden que la hambruna no fue causada por una escasez global de alimentos, y que la distribución de los alimentos no es sólo una cuestión de capacidad ferroviaria, sino de proporcionar alivio de la hambruna libre en una escala masiva " El Raj, de hecho, hizo bastante bien en su estimación de la disponibilidad general de alimentos, pero desastrosamente mal en su teoría de hambrunas ". ​ La hambruna terminó cuando el gobierno de Londres acordó importar 1.000.000 de toneladas de grano a Bengala, reduciendo los precios.

(Fragmento de Wikipedia: 

Perspectiva crítica de los sistemas alimentarios, las crisis alimentarias y el futuro del derecho a la alimentación

 

Naciones Unidas                                                A/HRC/43/44     _______________________________________

ASAMBLEA GENERAL                                                      

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 Consejo de Derechos Humanos

43erperíodo de sesiones

24 de febrero a 20 de marzo de 2020

Tema 3 de la agenda 

Promoción y protección de todos los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo

 

Perspectiva crítica de los sistemas alimentarios, las crisis alimentarias y el futuro del derecho a la alimentación

 Informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación 

 

 Resumen              

                 
El presente informe marca el final del mandato de la Relatora Especial  y constituye su última comunicación al Consejo de Derechos Humanos en el ejercicio de sus funciones oficiales. En los últimos seis años, Hilal Elver ha adquirido una comprensión extraordinaria de la situación en que se halla el derecho a la alimentación en el mundo, que le ha llevado a concluir que, a pesar del Objetivo de Desarrollo Sostenible de “hambre cero” y lucha contra la malnutrición previsto para 2030,  la realización del derecho a la alimentación sigue siendo una realidad lejana, cuando no imposible, para demasiadas personas. En el presente informe, la Relatora Especial ofrece una perspectiva crítica de las tendencias que han dado lugar a esta realidad y una reseña de las novedades que tienen posibilidades de modificar la situación.  También se ocupa del futuro y expone las funciones y las responsabilidades que tienen los agentes principales en cuanto a  promover el derecho a la alimentación. Las recomendaciones que se formulan en el  informe tienen por objeto facilitar la labor de los próximos relatores especiales y hacer una aportación a la memoria institucional del mandato. Por tanto, la Relatora Especial pretende que el informe ofrezca una base a quienes desean garantizar un mundo sin hambre ni malnutrición a la próxima generación.

 

Ver:   Perspectivas críticas de los sistemas alimentarios...

 

Detrás del Mostrador - Documental con guión y dirección de Eric Corvalán Pellé






Mesa Redonda
Publicado el 27 sept. 2018


Los problemas del servicio y la atención al consumidor en Cuba pasan por el análisis de especialistas, funcionarios y de los propios usuarios en el documental Detrás del mostrador, con guión y dirección de Eric Corvalán


Queda mucho por decir: los servicios en Cuba

Etiquetas: 
Medios audiovisuales y radio, documental cubano



El tema de los servicios en el país cuenta con un buen material audiovisual. Fotos: Luis Bruzón

Con el paso del tiempo hay cosas que parecen ser olvidadas como cuando uno borra de su memoria momentos pretéritos. Pero si algo merece ser rescatado del pasado e instaurarlo en el presente y el futuro, es el arte de brindar un buen servicio. Refiero un arte porque en realidad lo es: tratar con público constituye una faena difícil que lleva en sí mucho de compromiso y alegría por el bien común. Dando respuesta a la interrogante se exhibió en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) el documental Detrás del mostrador, a cargo del realizador Eric Manuel Corvalán Pellé, el cual profundiza en la decadencia de los servicios en nuestro país.
“Las dos terceras partes del ingreso por exportaciones de Cuba es de los servicios”, aseguró el doctor en ciencias económicas Juan Triana Cordoví, quien también expresó la decadencia de valores del empleado público: “hemos perdido la cultura de servir”.
Existen tres cosas necesarias: la vocación, la dedicación y el sentido de pertenencia. Actualmente hay varias escuelas formadoras de profesionales en este ámbito, pero la realidad que contemplamos es otra, muchas veces ni los buenos días recibimos cuando llegamos a algún lugar.
No es secreto tampoco para nadie que el dependiente esté comiendo, conversando en pleno horario laboral, o haciendo inventario en momentos inoportunos, fenómenos que refleja de manera certera Corvalán Pellé al mostrar imágenes incuestionables.
Otra de las problemáticas radia en la estabilidad de lo que se vende, asegura Minurga Ramírez Santana, directora general de servicios del Mincin: “si los productos que yo necesito no llegan en la fecha establecida, ¿qué hice el resto del mes?”. Lo que garantiza buena calidad de las ventas es la logística, el tiempo y la permanencia.
La población es también entrevistada y demuestra un descontento total por las prestaciones estales, pero lo verdaderamente impresionante es cómo suceden los hechos, sin saber cuándo será el punto final y decisivo a tales cuestionamientos.
A manera de trabajo detectivesco, el documental nos traslada a la barbería La Copa en 1ra A entre 42 y 44, establecimiento que pasó a cooperativa. Las condiciones aquí son pésimas, solo existe un lavamanos para “dar el mínimo servicio (…) ahora que somos particulares seguimos igual”, manifestó Manuel Pino Izaguirre, uno de los trabajadores. 
Sigue la investigación, esta vez en la Terminal de Ómnibus para dar respuesta a un clásico evento: los pasajes vendidos—al buen cubano— en bolsa negra. Una imagen borrosa, técnica para no delatar al empleado, muestra el gran lucro existente en el centro.
Otro lugar de suma polémica: los agros y los diferentes precios de un producto en distintas tarimas, así como la ausencia de las jabas, “ya el cubano lo incorporó como algo natural”, declaró Triana Cordoví.
¿Qué es lo que necesario para eliminar estos hábitos? ¿Una red mayoritaria? ¿Mayor competencia? Cierto es que lo anterior no es la solución a los problemas, pero la competitividad impulsa la innovación y el desarrollo, no solo del comercio, sino también de la sociedad.
No podían faltar los negocios particulares. Son entrevistados los dueños de La Gasa Gelato, el Restaurant San Cristóbal, los bares-restaurant Tales from Britain y el Sangri La. Sergio Luis Gallardo Fernández, propietario de este último centro, resumió la máxima de estos lugares: “De aquí para adentro, tus problemas son míos y yo me encargo de ellos”.
“El problema no es quejarte, el problema es la respuesta”, puntualizó Triana Cordoví.
No se trata de rescatar la cultura de esta esfera, más bien es crear nuevos hábitos y métodos hacia a un arte imprescindible. Eso dice mucho de la Cuba de hoy.
Con respecto a la realización del audiovisual merece la pena destacar la labor de rastreo y cotejo de su autor y el equipo de trabajo, pues dan infalibles motivos para no dudar de los disímiles factores sobre la problemática que enfrentamos actualmente. Algo debe predominar en el rescate de un auténtico servicio: la elegancia, la dedicación y el sentido de pertenencia.


Documental señala causas y soluciones a mala calidad de los servicios en Cuba

Detrás del Mostrador, del realizador Eric Corvalán, lanza una nueva mirada sobre un asunto largamente debatido en la isla caribeña.

 


La Ofensiva revolucionaria de 1968 abolió los pequeños negocios y estatalizó casi  totalmente la economía cubana.
Foto: Archivo IPS

La Habana, 30 jun.- Ni el control estatal o privado sobre las empresas, sean grandes o pequeñas, garantiza por sí mismo la necesaria calidad de los servicios, un problema económico y social que sigue pendiente en Cuba y es analizado por un nuevo documental.
Los testimonios de voces ciudadanas recogidas en la cinta titulada Detrás del mostrador (2017) apuntan a la complejidad, lentitud y necesidad de nuevas y efectivas herramientas legales, para resolver un asunto recurrente en la realidad nacional durante las últimas décadas.
Durante la premier efectuada, el pasado 26 de junio, en la sede de la no gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba, su realizador, Eric Corvalán (La Habana, 1972), exhortó a difundir el audiovisual en todas las salas de cine del país.
Más que criticar, Corvalán propuso debatir el mensaje desde los sujetos decisores hasta funcionarios de nivel medio, empleados y la ciudadanía, para diseñar nuevas políticas públicas y ofrecer mejores servicios.
Si bien directivos se refirieron al reconocimiento del cual gozan los trabajadores cubanos por la preparación y calidad de sus servicios en el extranjero, Triana puntualizó que en el país “perdimos la cultura de servir y confundimos el servir con servidumbre”.Uno de los entrevistados, el economista Juan Triana, recordó que un elevado porcentaje de la economía cubana descansa en la esfera de los servicios, donde a pesar de la apertura a la gestión privada y las cooperativas no agropecuarias, una parte fundamental sigue en manos del Estado.
A su juicio, tal situación tiene su origen en la Ofensiva revolucionaria, como se conoce al proceso impulsado desde marzo de 1968 por el gobierno del entonces primer ministro Fidel Castro (1926-2016), el cual abolió los pequeños negocios y estatalizó casi totalmente la economía.
“Ahí comenzó la caída en picada de la cultura de los servicios en Cuba. Sustituimos al cliente por usuario”, argumentó el especialista.
Reflexionó asimismo sobre otras causas que inciden en el problema, como la inestabilidad en los suministros, para lo cual insistió en priorizar la logística de transporte. “No hacemos nada teniendo almacenes llenos o los contenedores durante meses en los puertos y que los establecimientos estén vacíos”, indicó.
El politólogo Esteban Morales se refirió a la falta de educación formal de algunos que tratan con el público, lo cual empieza por un simple “Buenos días” o acercarse a la persona para saber qué desea.
Detrás de ello, consideró, muchas veces existe “una falta de estímulo para ofrecer el servicio” y “cómo esa persona que presta el servicio se siente beneficiada”.
Ofrecer un servicio “no disminuye la personalidad ni el estatus social, pero debe brindarse con decencia, honestidad, actitud adecuada”, subrayó.
Para el periodista Ariel Terrero, “se perciben cambios de matices en la calidad de los servicios a partir de la apertura de los pequeños negocios privados. Hay mayor competencia, pero no en todos los casos hay mayor calidad”.
Las buenas prácticas implementadas por el chef Eddy Fernández, le permite asegurar que en el camino hacia la calidad “no puede faltar la cultura de los pequeños detalles”.
Tanto en el audiovisual como en el debate posterior a la proyección, afloraron preocupaciones sobre la necesidad de una efectiva Ley de protección al consumidor, además de críticas hacia la excesiva burocratización de los procedimientos y la falta de respuestas ante los reclamos por malos tratos a los clientes.
De acuerdo con Morales, tales situaciones entrañan también un componente político, pues cuando las instancias no responden estimulan la incredulidad ciudadana en las instituciones.
Triana resumió una posible solución para este problema: “Cuba necesita la figura de un defensor del derecho de los consumidores, como una entidad verdaderamente independiente, con personalidad jurídica y derechos establecidos”.
El audiovisual, de unos 40 minutos y ya en formato de Blue Ray, contó con la colaboración del Ministerio de Comercio Exterior, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero.
Asimismo, sobresale la banda sonora, con temas de la orquesta Los Van Van y su exdirector Juan Formell (1942-2014), considerado un cronista musical del periodo revolucionario posterior a 1959 y cuyas obras reflejaron con humor fenómenos sociales como la burocracia, doble moral y maltrato institucional al público.
Con casi una decena de documentales, Eric Corvalán sobresale por poner el foco en asuntos espinosos de la realidad nacional como es el caso de Raza (2008), que aborda la discriminación racial, y No es el camino (2012), sobre la violencia infantil. (2017)


On China - Henry Kissinger (2011)



On China

On China es un libro de no ficción de 2011 del ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger. Kissinger, uno de los diplomáticos más famosos del siglo XX, es bien conocido por el papel que desempeñó en las relaciones chino-estadounidenses durante la administración de Nixon y, en particular, la visita de 1972 a China de Nixon. 

Su libro se centra en la historia china a través de la lente de las consideraciones de política exterior, y en particular su propia marca de realpolitik. Se centra en cómo los choques fronterizos chino-soviéticos obligaron a China a considerar una nueva apertura de relaciones con los Estados Unidos. El libro también analiza la compleja toma de decisiones del presidente Mao Zedong durante la Crisis del Estrecho de Taiwan. Las negociaciones preliminares comenzaron a través de los niveles de embajadores en Varsovia, Bucarest y a través de Yahya Khan en Pakistán. Además de la historia pura y la discusión de la política exterior, el trabajo es también una especie de narrativa personal de las experiencias de Kissinger en China.

  De izquierda a derecha:  Mao Zedong,  Henry Ford y Henry Kissinger  (1975)


Henry Kissinger

Henry Alfred Kissinger,​ nacido Heinz Alfred Kissinger (Fürth, 27 de mayo de 1923), es un político estadounidense de origen alemán que tuvo una gran influencia sobre la política internacional, no solo de Estados Unidos con respecto a los demás países sino que también directamente sobre otras naciones. Ejerció como secretario de Estado durante los mandatos presidenciales de Richard Nixon y Gerald Ford, jugando este papel preponderante en la política exterior de Estados Unidos entre 1969 y 1977 y fue consejero de Seguridad Nacional durante todo el mandato inicial presidencial del primero.

Kissinger se caracterizó por llevar las riendas de un proceder internacional fuerte pero al mismo tiempo negociador, siendo el artífice de la denominada «política de distensión» con la Unión Soviética y China, país con el cual logró, durante el mandato de Richard Nixon, consolidar relaciones pacíficas.

Tuvo que hacerse cargo de poner fin a la muy criticada Guerra de Vietnam y gestionar la crisis de la Guerra de Yom Kippur, concibiendo una nueva visión de como llevar la política exterior estadounidense, al colocar como último recurso la intervención militar, siendo este nuevo proceder el que lo llevó a obtener el Premio Nobel de la Paz en 1973, gracias al alto al fuego que logró establecer en Vietnam.

Aun así, la controversia ha persistido sobre su figura, debido, mayormente, a la intervención de la CIA en varios Golpes de Estado sucedidos en Latinoamérica durante la década de 1970. Sus críticos lo consideran instigador de genocidios sistemáticos de grupos políticos, estando probadamente ligado a varios regímenes dictatoriales latinoamericanos, tales como la dictadura militar chilena de Augusto Pinochet o el Proceso de Reorganización Nacional de Argentina, así como por ser el responsable de planes represivos como lo sería la Operación Cóndor, cuya célula de origen habría sido la Escuela de las Américas. Todo esto ha ocasionado que existan numerosas iniciativas que persiguen conseguir su procesamiento ante instancias judiciales internacionales, así como la retirada de su Premio Nobel.

En la actualidad, ha pasado a actuar principalmente desde el sector privado, fundó la Kissinger Associates, y es accionista y cofundador de la Kissinger & McLarty Associates, así como miembro de las juntas directivas y asesor de las empresas The Hollinger Group y Gulfstream Aerospace. Además es rector de la Universidad de Georgetown y sirvió en Indonesia como Asesor General de Gobierno.

Igualmente en el 2001, Kissinger fue llamado por el gabinete de George W. Bush para liderar un comité de crisis internacional a causa de los ataques del 11-S así como para que a través de su firma prestase asesoría diplomática y política al gobierno, no obstante Kissinger se retiró poco después de este proyecto.

Henry Kissinger es por mucho una de las figuras políticas y de la diplomacia más relevantes de la Historia de los Estados Unidos, tanto como controvertida. Si bien sus méritos en la política internacional son notables (apertura de relaciones con la URSS, China, entre otros), su negativa a devolver el Premio Nobel de la Paz que recibió gracias al alto al fuego que hubo en la Guerra de Vietnam y que posteriormente se rompió, así como las decenas de acusaciones de colaborar e incluso promover regímenes dictatoriales y acciones terroristas en diferentes partes del mundo, que cometieron severas violaciones a los Derechos Humanos, han ocasionado que su persona haya sido duramente criticada desde numerosas entidades tanto como por personalidades de la política o intelectuales, siendo algunos de los más conocidos el juez español Baltasar Garzón, asesor del Tribunal de la Haya, quien intentó fallidamente procesarlo por violaciones a los Derechos Humanos, y el periodista y escritor Christopher Hitchens, autor del best-seller Juicio a Kissinger.

Henry Kissinger también ha recibido críticas por ser uno de los miembros fundadores y todavía activo, del polémico Grupo Bilderberg, entidad no gubernamental, en la que se reúnen varias de las personas más poderosas e influyentes de todo el mundo, incluyendo monarcas, aristócratas, políticos, empresarios y magnates.

Tomado de: Wikipedia:  HenryKissinger

   De izquierda a derecha: Henry Kissinger, Zhou Enlai, Mao Zedong [File photo]