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La Gran Conexión y la Ruta de la Seda (I) | La Estrella de Panamá, Marco A. Gandásegui, Hijo, noviembre 23 de 2017


Vamos a presentar cada uno de los acuerdos para su mejor comprensión. Lo haremos en dos entregas.




En Panamá no hay partidos políticos. Tampoco hay organizaciones que invitan al debate permanente y sistemático sobre el acontecer nacional. El presidente Juan C. Varela realizó un viaje a China Popular donde comprometió al país (y a toda su población) a desarrollar 19 acuerdos financieros con su contraparte asiática. Los medios de comunicación, en vez de analizar uno por uno los acuerdos, destacaron el hecho de que entre los miembros de la delegación presidencial se encontraba el dirigente obrero Genaro López (secretario general del FAD). También enfatizaron la selección que hizo el presidente Varela de los más conspicuos miembros de la elite económica y social del país para acompañarlo.
Vamos a presentar cada uno de los acuerdos para su mejor comprensión. Lo haremos en dos entregas. Esta es la primera, la próxima semana continuaremos con la segunda. En esta entrega analizaremos los diez primeros acuerdos publicados. Estos acuerdos se concentran en las actividades que realizarán los inversionistas chinos en Panamá para preparar su expansión por la región. Construirán toda la infraestructura necesaria e invertirán enormes cantidades de capital para promover su penetración en las economías de la región.
Los chinos tienen muy claros sus objetivos que sintetizan en la Ruta de la Seda. Panamá será su instrumento clave en el desarrollo de esta estrategia. China no está apostando solo a extraer metales preciosos y alimentos del suelo de Nuestra América. Viene con mucha energía para conquistar el mercado de la alta tecnología.
Los acuerdos reflejan el plan concebido en Pekín. Parecen haber sido redactados en chino y después traducidos al español. Además, los acuerdos solo se refieren a lo que China hará en Panamá. Todo indica que Panamá jugará un papel pasivo, que en la historia del país ha terminado en tragedias y catástrofes.
Analicemos cada uno de los acuerdos. Lo podemos hacer partiendo de un criterio de ‘importancia' o seguir un orden cuantitativo del tamaño de las inversiones. Optamos por seguir el mismo orden en que los acuerdos fueron publicados. El primero se refiere a un ‘entendimiento' para la ‘promoción del comercio e inversiones'. Pretende atraer las inversiones chinas hacia Panamá. Servirá de marco para canalizar las inversiones de capital chino hacia los sectores más estratégicos para la expansión china en América Latina.
El segundo acuerdo es entre el Banco de Desarrollo de China y el Ministerio de Economía Finanzas (MEF) que pretende agilizar las actividades financieras chinas en el país y en la región. El acuerdo menciona inversiones en infraestructura, desde puentes y puertos hasta centrales eléctricas. El tercer acuerdo, es entre el MEF y el Banco Chino de Importaciones y Exportaciones (EximBank). Según la redacción del acuerdo, el banco chino traería a Panamá una cartera con el equivalente de 200 mil millones de dólares. Hay que preguntarse si el monto es para proyectos en Panamá o para toda la región. Con ese capital se podrían ampliar aproximadamente unos 40 canales de Panamá. El cuarto acuerdo es un tratado de libre comercio. Mientras que los primeros tres acuerdos pueden tener alguna promesa, este sobre ‘libre comercio' es un mero saludo a la bandera para satisfacer los anhelos de algunos comerciantes deseosos de acumular más dinero sin crear empleos o puestos de trabajo.
El quinto acuerdo se refiere a la ‘cooperación en capacidad productiva e inversión'. En este renglón se destaca la construcción y la operación de infraestructura. La iniciativa contaría con una inversión inicial de 10 mil millones de dólares. El sexto acuerdo se refiere a medidas fitosanitarias para proteger a China de las exportaciones panameñas. El séptimo acuerdo se refiere a préstamos del EximBank a Etesa para el desarrollo de proyectos en el sector eléctrico de Panamá. Todos los fondos que recibe Etesa serían para ‘la compra directa o indirecta de productos y servicios chinos'.
El octavo acuerdo entre Panamá y China también se refiere al sector eléctrico y Etesa. Esta última empresa estatal panameña recibiría créditos del Banco de China. El noveno acuerdo es para aumentar la productividad en el sector agropecuario panameño pensando en las exportaciones a China. El acuerdo parece enfatizar el desarrollo de proyectos conjuntos, tanto de producción como de investigación. El décimo acuerdo no es muy claro al solo mencionar que una Comisión Mixta se creará para ‘examinará el alcance de los proyectos'.
En la próxima entrega se analizarán los acuerdos restantes, incluyendo el muy mencionado ‘tren bala'.

EL AUTOR ES PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.

La Gran Conexión y la Ruta de la Seda (II) | La Estrella de Panamá, Marco A. Gandásegui, Hijo, noviembre 30 de 2017


Los panameños tenemos que aprovecharla en el marco de un plan nacional de desarrollo


Una lectura cuidadosa de los acuerdos entre los Gobiernos de Panamá y China Popular suscritos en Pekín durante el viaje del presidente Juan Carlos Varela a ese país destaca con detalle los objetivos que persigue ese país en Panamá y en el resto de la región. Al mismo tiempo, deja en claro que los gobernantes y dirigentes empresariales panameños no tienen una visión de futuro (o de país). Los chinos han presentado un plan para los próximos 50 años con inversiones de 500 mil millones de dólares en los primeros 20 años. En cambio, los dirigentes que controlan el poder en Panamá no tienen una propuesta, no han elaborado plan alguno y están esperando que los ‘chinos lleguen'.
El juego es muy peligroso para ambos lados. China puede encontrarse con una resistencia popular a corto plazo, si no toma en cuenta los intereses de los sectores populares. Sus proyectos solo contemplan la acumulación económica para ese país y algunas ganancias marginales para una oligarquía parásita. Los acuerdos pueden beneficiar a los panameños si se planifican de manera que incorporen al país en un proyecto de desarrollo nacional.
La semana pasada revisamos los primeros 10 acuerdos entre los dos Gobiernos. A continuación veremos los 9 restantes.
El acuerdo número 11 se refiere al impulso que los chinos quieren darle a las zonas francas panameñas. En el caso de la Zona Libre de Colón se menciona una inversión de 3 mil millones de dólares para nuevos almacenes y otros mil millones de dólares en estructuras hoteleras. Las inversiones y nuevos almacenes serían para alojar productos chinos con destino el resto de la región. El duodécimo acuerdo se refiere al turismo y su potencial como fuente de ingresos para los inversionistas. China le daría a Panamá el ‘status de destino turístico aprobado' para que viajen sus ciudadanos al istmo. El acuerdo enfatiza que los chinos ‘aprecian mucho el turismo de casinos'. Poco faltó que el texto incluyera otras formas de turismo prohibidas en la mayoría de los países del mundo y toleradas en Panamá.
El acuerdo número 13 se refiere a la aviación. Según el texto, China construirá un terminal nuevo de carga en la ciudad de Panamá a un costo de 10 mil millones de dólares. Todo indica que los chinos pretenden complementar el Canal interoceánico de Panamá con un ‘canal' aéreo que conectaría a América Latina con China. Si agregamos el proyecto ferroviario, Panamá se convertiría en el ‘hub' marítimo, aéreo y terrestre del continente. El acuerdo número 14 se refiere a la cooperación marítima. La bandera panameña que es vendida a las grandes empresas navieras recibiría un trato internacional en puertos chinos. Este negocio es muy apetecido por firmas importantes en Panamá. Se agrega el trato igual a las tripulaciones de los barcos panameños. El acuerdo no menciona los derechos de los marineros a la organización sindical.
En el acuerdo número 15 Panamá se ‘adhiere' a la Ruta de la Seda. Según el documento, la Ruta ‘está alineada con el papel que juega el país ante la región y el mundo como la Gran Conexión que será potenciado con la inclusión de la vía interoceánica'. El 16º acuerdo hace referencia al muy mencionado ‘tren bala' que uniría a la ciudad de Panamá con la frontera de Costa Rica. El acuerdo dice que China ‘pagaría el sistema de transporte de última generación' cuyo costo sería de 2 mil millones de dólares (menos del costo de la Línea 2 del Metro en la ciudad de Panamá). El acuerdo número 17 hace referencia a las propiedades de las embajadas de ambos países. China le entregó a Panamá una propiedad en Pekín de siete pisos, valorada en 150 millones dólares. El acuerdo 18 apunta a la organización de un seminario para periodistas. El último acuerdo se refiere a un convenio de cooperación no reembolsable enmarcados en un Plan Nacional de Cooperación.
La Gran Conexión es la clave para entender los objetivos de China en Panamá. La Ruta de la Seda llegaría a toda la región latinoamericana pasando por el Istmo de Panamá, que es la Gran Conexión. Los panameños tenemos que decidir ahora si queremos seguir siendo un ‘paso' o si estamos dispuestos a convertirnos en un país con una población productiva. Los chinos ofrecen esa oportunidad. Los panameños tenemos que aprovecharla en el marco de un plan nacional de desarrollo.

EL AUTOR ES PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.